lunes, 3 de agosto de 2009

Vivir en Provenza


A finales de los noventa, un año sabático me llevó por varios meses a trabajar en Avignon, Francia. Dicho así, suena fácil. Pero posiblemente las dificultades que enfrenté para cuadrar todo, en lo profesional y en lo personal, contribuyeron a que ésta fuera una de mis experiencias más memorables.

Avignon fue sede papal durante casi dos siglos. Cuando la situación política lo permitió, el Papado se trasladó nuevamente al Vaticano, dejando como testimonio de su paso por Avignon no sólo el palacio (Palais des Papes) sino muchas otras edificaciones de carácter religioso, a uno y otro lado del río Ródano. Yo vivía en un confortable aparthotel, a pocas cuadras de la antigua residencia papal. La vista exterior del palacio es aun imponente, aunque
dentro poco queda de su antiguo esplendor. Durante la revolución (que acabó con el período monárquico) el Palais des Papes se convirtió en cuartel, y un tosco friso cubrió cualquier vestigio que pudiera revelar en sus paredes la alta investidura de sus primeros ocupantes; apenas un pequeño trozo de mural, expuesto al desprenderse parte del friso, permite al visitante imaginar hoy en día cómo fueron originalmente aquellas estancias.

El primer domingo de mi estadía allí me sorprendió el maravilloso tañido, proveniente de innumerables campanarios, llamando a los feligreses. Era un sonido envolvente, que llenaba el espacio en todas las direcciones. Me asomé a la ventana de mi pequeño apartamento, tratando de asociar el sonido con alguna torre o edificación particular, pero no encontré una imagen que hiciera justicia a la imponencia de aquel sonido. Fue la primera vez, durante ese viaje, en que cerré los ojos y respiré muy hondo, tratando de grabar
en mi memoria ese momento mágico.

miércoles, 22 de julio de 2009

Sobre disfrutar ...


¿Qué hacemos en nuestro tiempo libre? ¿Cuáles actividades satisfacen nuestra búsqueda de entretenimiento y placer? ¿La lectura, la música, una buena película? ¿Las disfrutamos solos o acompañados? ¿Cuáles lugares visitamos y qué impresión y recuerdos nos dejan los viajes?

La lectura es maravillosa. Mucha gente lee, pero es sorprendente que tántos limiten sus comentarios a un simple "me gustó" o "no me gustó". E
n internet hay foros que no pasan de allí: es un intercambio entre gente que ya leyó la obra y no siente la necesidad de ahondar en detalles. Por suerte, algunas veces el lector se refiere a una historia con tanto entusiasmo que es posible captar, aunque sea en esencia, la fuerza del relato y el sentido de cada personaje. Además, es difícil contar lo que hemos leído sin que las propias emociones maticen el trabajo de un autor.

La música es una especie de lectura a través del sonido. Basta escuchar unas notas, incluso sin letra que las acompañen, para crearnos un estado de ánimo que a un libro le llevaría varias páginas conseguir. En el mundo del cine abundan los ejemplos de bandas sonoras tan impactantes que pasaron a ser lo más memorable de la película.

El séptimo arte, por su parte, es una forma de relato con apoyo de la imagen y el sonido. Usamos menos la imaginación (al menos en lo visual), pero una buena historia, contada en sólo dos horas, puede causar un efecto profundo y perdurable, tanto si retrata algo familiar que remueve las propias vivencias, como si nos lleva a una situación desconocida e intrigante.

Nada como un viaje para transformar una fantasía en realidad. Podemos leer mucho sobre Nueva York o París, ver
muchas veces sus imágenes en fotos, cine o televisión, pero la sensación de estar allí, pisar sus calles, visitar sus museos y mezclarse con sus habitantes es, simplemente, diferente a cualquier cosa que hayamos imaginado previamente. Y la percepción de un mismo destino es distinta para cada viajero e, incluso, para una misma persona en diferentes etapas de su vida.

La huella que dejan en nuestra vida las actividades que hacemos por placer podría medirse a través de nuestros comentarios, y el efecto que éstos tengan en quienes los reciben. Esa es la idea detrás de este blog. Veamos cómo prospera.